miércoles, 16 de diciembre de 2009

Bolivia: Crisis estatal y muchedumbre y el Apéndice: El fascista indigenista Evo Morales


En tal sentido, la legitimidad encarnada por el Estado reposa sobre violencias y, en tanto eso, consagradas y reproducidas como si fueran imposiciones. El Estado es, por tanto, una continua buena administración de un fondo histórico violento y no en vano ha de monopolizar precisamente la administración de la violencia física imaginada como necesaria para proteger la vida en común. Se ha dicho que todo Estado es el monopolio tanto de la coerción física legítima como de la violencia simbólica. Esto significa que el Estado es una continua producción de creencias e ilusiones, como da de la pertenencia a una “comunidad política” territorial, la obediencia a las leyes, el acatamiento a las decisiones tomadas por determinadas personas denominadas “autoridad”.

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